Feliz, pero luego te creíste que debías hacer feliz a otros y entonces, comenzaste a sentirte incapaz por no poder lograrlo y te olvidaste de hacerte feliz. Fiel, pero pensaste que tenías que complacer a otros y entonces comenzaste a serte infiel para lograrlo y apagaste tu llama interna y dejaste de escuchar a tu intuición. Alegre, y comenzaste a temerle a tu tristeza y a la tristeza de otros, entonces comenzaste a tapar tus emociones para que nadie se diera cuenta de tu tri