Cierta vez un rey le dijo a los sabios de la corte: "Tengo un anillo con uno de los diamantes más finos del mundo y quiero ocultar un mensaje debajo de la piedra, que pueda ser útil en una situación de extrema desesperación. Cuando muera daré este anillo a mis herederos y quiero que sirva fielmente. Necesito que ustedes piensen en qué tipo de mensaje habrá allí. Debe ser muy corto para caber en el anillo." Los sabios sabían cómo escribir tratados, pero no sabían expresarse en